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lunes, 19 de noviembre de 2007

MENTE-CUERPO Y ESPÍRITU

lunes, 19 de noviembre de 2007

Entre los pacientes con cáncer ha habido un interés creciente en vincularse religiosamente, en la búsqueda de la salud. El sujeto con cáncer se ve invadido por una serie de factores estresantes, que van desde el impacto inicial generado por la noticia de la enfermedad, lo imprevisible de su evolución, el pronóstico de la misma, el efecto de quimioterapia, hasta la toma de conciencia de la finitud de la vida. Todos los proyectos de la vida del individuo quedan interrumpidos y todas las energías y pensamientos del individuo se concentran en el proceso de supervivencia.

En algunos casos afortunados se aplican programas de intervención psicosociales, sin embargo, cuando se aplican estos programas, se excluye la espiritualidad, a pesar de la extensa literatura que existe sobre su efecto positivo en la recuperación de la salud.

El cáncer es una enfermedad que a menudo cambia el futuro, y el punto de vista acerca de la vida y la muerte, y por lo que a la naturaleza existencial que a esto concierne, los investigadores han comenzado a reconocer la importancia que tienen los factores espirituales en la adaptación al cáncer. Cuando una persona enfrenta el diagnóstico de cáncer, sus creencias y prácticas religiosas pueden ayudar a combatir los sentimientos de desamparo y de angustia que se producen, ordenando y restituyendo el significado de su visión de la vida al promover un sentido de control. Las creencias religiosas son utilizadas comúnmente por los pacientes con cáncer para enfrentar el miedo, la ansiedad, la desesperanza y la pérdida de control que produce esta enfermedad.

De ahí la importancia de la utilización de técnicas dirigidas a activar la conexión mente, cuerpo y espíritu, como son: la relajación, la visualización, la meditación, yoga o incluso escuchar la música y hacer contacto con la naturaleza. Todas estas técnicas tienen en común el mejoramiento del auto conocimiento y el auto cuidado del paciente, observan la enfermedad como una oportunidad para el crecimiento personal y los profesionales de la salud son catalizadores de este proceso. Además, los riesgos físicos y emocionales son mínimos y estas técnicas pueden ser enseñadas fácilmente.

ESPIRITUALIDAD Y SALUD

Se ha determinado cómo la espiritualidad está asociada con una mejor salud y calidad de vida, así como, menor propensión al suicidio, incluso en pacientes con enfermedades terminales. Pero se debe distinguir la religiosidad de la espiritualidad, en el primer caso, se trata de personas involucradas en las creencias, valores y prácticas propuestas por una institución organizada, y la búsqueda de lo divino se logra a través de una manera de vivir; mientras que la espiritualidad puede definirse como la búsqueda de lo sagrado o de lo divino a través de cualquier experiencia de la vida.

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