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sábado, 23 de febrero de 2008

EL ROL DEL PSICÓLOGO EN ONCOLOGÍA

sábado, 23 de febrero de 2008

Las alarmantes revoluciones científicas, las crisis sociales y todos los avatares que con el desproporcionado crecimiento de la especie humana, se observan día tras día, han hecho cada
vez más inminente el trabajo del psicólogo en diversas áreas, entre ellas las de la clínica y la salud, porque el concepto del paciente ha cambiado radicalmente para dar lugar al
análisis e intervención del mismo en un sentido biopsicosocial, es decir, como ser humano.
Los avances en el conocimiento del significado emocional, interpersonal, familiar, vocacional y
funcional de los problemas experimentados por cada persona y el cómo estos problemas
afectan su salud, calidad de vida y recuperación han dado como resultado la creación de una
subespecialidad de la psicología denominada Oncología Psicosocial o Psicooncología Los intereses de la psicooncología están fundamentados en tres pilares básicos de
los cuales se desprenden toda una serie infinita de actividades y funciones. Ellos son: (1) El paciente, (2) la familia y (3) el personal. Por razones de espacio, se hará énfasis
exclusivamente en el rol del psicooncólogo con el paciente y de manera indirecta, no completa, con la familia.
La calidad de vida: Esencia de la psicooncología
Sin lugar a dudas, el principal objetivo de la psicooncología está dirigido a proporcionar calidad de vida al paciente con cáncer y a su familia. De éste, se desprende una serie infinita de
intereses que pueden ser comprendidos como objetivos específicos, de carácter necesariamente
interdependiente, y que necesariamente deberán ser considerados para la evaluación y la intervención del paciente oncológico.
La persona, no el cáncer
Curiosamente, trabajar con el paciente con cáncer pareciera ser un sinónimo de trabajar con el cáncer y por ende con la muerte. Definitivamente, una de las tareas de la psicooncología se
fundamenta en la Tanatología, pero no todas ni cada una de ellas. Es cierto que la mortalidad es significativa, pero no todos mueren y lo más importantes, ninguno de ellos está muerto cuando
llega a manos del psicólogo.
l Impacto diagnóstico: Se refiere a las reacciones comportamentales que genera en el
paciente el haber sido informado de que tiene cáncer. La manifestación comportamental
más común de la respuesta al mencionado impacto, es la crisis. Este estado (pues está limitado en el tiempo) se caracteriza por una verdadera perturbación emocional y por un
completo desorden cognoscitivo que inhiben la posibilidad de generar estrategias de afrontamiento. En estos momentos, el paciente es lo suficientemente vulnerable y por ello, la ejecución del psicólogo resulta esencial para lograr el enganche del mismo a las posibilidades intervención.
l Impacto pronóstico: Sin lugar a dudas, el temor más grande con el que se enfrenta el personal de la salud está determinado por el momento en que el paciente cuestiona acerca del tiempo que le queda por vivir. Por obvias razones, las conductas evitativas
gobiernan este tipo de situaciones provocando un alto sufrimiento en el paciente y su familia. Graves ideas irracionales se manejan alrededor del pronóstico de una enfermedad cuando éste es negativo. Frases como "Si ella llega a saber que tiene cáncer, se muere", pueden ilustrarlo. En realidad, no existe ninguna evidencia de que la verdad precipite la muerte (aunque debe haber siempre una evaluación psicológica previa del estado afectivo-emocional del paciente -que permita descartar estados o trastornos depresivos y/o trastornos de ansiedad-, su estado mental,etc.), pero sí existe aquella que demuestra
que la conspiración del silencio (estrategias y esfuerzos del paciente y/o familiares y/o sanitarios destinados a evitar que alguna de las partes involucradas conozcan el diagnóstico y/o pronóstico de la enfermedad), incrementa los niveles de ansiedad y depresión en los pacientes, afectando significativamente, su calidad. De hecho, a medida
que avanza la enfermedad, la conspiración del silencio suele ser multidireccional entre paciente, familia y sanitarios.
El paciente tiene derecho a saber lo que está pasando y el médico, el deber de
comunicárselo para hacer un verdadero equipo y afrontar la enfermedad adecuadamente.

l Cuidados Paliativos: Aunque en un primer momento la intención del médico oncólogo o hematólogo es el de curar, lo cierto es que por diversas variables, este objetivo muchas veces no es posible. La oncología clínica se plantea unos objetivos bien precisos: (1)
Curar al paciente; (2) aumentar la supervivencia; (3) dilatar los intervalos libres de enfermedad; (4) mejorar la calidad de vida y aliviar los síntomas (González Barón, 1996).
Sin embargo, cuando las alternativas se agotan y el primer objetivo no es posible, toda la lucha se dirige a lograr los demás, poniendo como pilar, el cuarto de ellos. Luego, la medicina paliativa no es antagónica a la actitud curativa, sino complementaria a ésta. Por ende, no es exclusiva del paciente terminal y por lo mismo debe romperse esa asociación directa a esta situación. De hecho, el objeto de estudio de la Medicina Paliativa es el hombre enfermo y la preservación de su dignidad. Así que el papel del psicólogo a este nivel está encaminado a detectar y suplir las necesidades psicológicas de la persona cuya
condición física no admite ser curada y proporcionar tratamiento de soporte a nivel afectivo emocional, desarrollando y manteniendo habilidades que le permitan trabajar por un buen vivir y eventualmente, por un buen morir a través de la elaboración del duelo.
l Manejo del dolor por cáncer: El dolor es sin duda, el síntoma más temido por el
enfermo oncológico, su familia y el equipo de salud. Debe aclararse que no es exclusivo de la etapa terminal, pero que realmente sí produce un significativo deterioro físico y psicológico en el paciente, llevándolo a presentar respuestas atípicas (en relación con el comportamiento del paciente oncológico) como agresión e irritabilidad y disminución en la
comunicación..
Entre el 70% y el 90% de todos los dolores producidos por el cáncer pueden ser controlados con medicación oral. No obstante, para aquellos pacientes cuyo dolor no responde a esta estrategia, los procedimientos invasivos (agentes neurolíticos, bloqueos del sistema nervioso autónomo, bloqueos de los nervios periféricos, procedimientos
neuroquirúrgicos, terapias intraespinales, entro otros) tienen un papel importante en el control del dolor. Independientemente de que el dolor por cáncer tenga un origen eminentemente biológico, no puede obviarse la dimensión subjetiva que lo caracteriza y por ende la influencia de las diferencias individuales sobre su percepción.
l Acompañamiento al paciente terminal : El trabajo con pacientes terminales ha sido uno de los grandes puntos de referencia del rol del psicólogo en oncología. Aunque es una fuente importante de satisfacción, ha sido también generadora de una serie de percepciones negativas por parte tanto de la comunidad médica como de la psicología. Es decir, trabajar con personas terminales en algún momento se ha asociado con el trabajo del sacerdote o los voluntarios. Hay que partir del hecho que no se trata de una obra de caridad, que el trabajo del psicólogo es esencial en esta fase de la enfermedad porque es él quien ha tenido la preparación suficiente para abordar, de manera profesional, las diferentes consecuencias psicológicas que conlleva el hecho de enfrentarse a la muerte.
l Casos especiales: Existen tres subpoblaciones entre los pacientes con cáncer que han sido descritas como especiales por sus características: Los niños, las personas con SIDA y
y los supervivientes del cáncer. En realidad, los motivos por los cuales desde la psicooncología se denominan como poblaciones especiales, radica en las características particulares de su comportamiento en relación con el grupo de pacientes oncológicos: (1)
Los niños por la comprensión de la enfermedad que está determinada por su edad y por los efectos que ejerce sobre su comportamiento el comportamiento de sus padres, amigos y allegados y el mismo personal sanitario, entre otros. (2) Las personas con SIDA que desarrollan cáncer, por las diferentes variables psicosociales que afectan su
comportamiento y por las consecuencias neuropsiquiátricas que implica la enfermedad y que hace que la intervención psicológica sea completamente distinta a la del paciente con
cáncer. (3) Los supervivientes del cáncer, porque deben aprender a vivir con el recuerdo y el temor de posibles recaídas, porque en muchas ocasiones han perdido el rol social que tenían, porque muchas veces deberán rehabilitarse de posibles amputaciones, cirugías y
secuelas irreversibles del tratamiento, etc.

Mayores informes: Abacolombia

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Descubro hoy este interesante blog. Recientemente, a una amiga mía le diagnosticaron un linfoma no hodking. Sus amigas le han hecho crear un blog para que vaya contando como lo lleva todo, sus impresiones. Creo que puede interesar a más de uno. Además se lo toma con bastante filosofía.

Su dirección es : http://postdatamequieren.blogspot.com/

Anónimo dijo...

BUSCO PSICOLOGO ONCOLOGICO EN ZONA NORTE , SAN MARTIN O SAN ISIDRO O ALREDEDORES, GRACIAS COMUNICARSE AL SIGUIENTE CORREO CLAULOPEZPAT@YAHOO.COM.AR

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