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jueves, 26 de julio de 2007

TRASTORNOS DEL OÍDO

jueves, 26 de julio de 2007

Los trastornos del oído externo incluyen obstrucciones, infecciones, lesiones y tumores.

Obstrucciones
La cera del oído (cerumen) puede obstruir el canal auditivo y causar picor, dolor y una pérdida de la audición temporal. El médico puede eliminar la cera lavando suavemente el canal con agua caliente (irrigación).

Sin embargo, en caso de secreción anterior por el oído, de tímpano perforado, o de infecciones recurrentes en el oído externo, no se utiliza el sistema de irrigación. Cuando el tímpano está perforado, el agua puede entrar en el oído medio y empeorar una infección crónica.

Los niños pueden llegar a colocarse toda clase de objetos extraños en el canal auditivo, particularmente bolitas, gomas de borrar y semillas.

Los objetos que penetran en el canal son más difíciles de sacar debido al riesgo de lesionar el tímpano y los huesecillos del oído medio.

Algunos insectos pueden entrar en el canal auditivo. Llenar el canal con aceite mineral mata al insecto y el alivio es inmediato, al mismo tiempo que facilita su extracción.

Otitis externa
La otitis externa es una infección del canal auditivo.
La infección puede afectar a todo el canal, como en la otitis externa generalizada, o sólo una zona reducida, como por ejemplo un furúnculo.

Causas
Una variedad de bacterias o, rara vez, de hongos puede causar otitis externa generalizada; la bacteria estafilococo suele producir furúnulos. Ciertas personas, como las que padecen alergias, psoriasis, eccema o dermatitis del cuero cabelludo, son particularmente propensas a contraer otitis externa.

Síntomas
Los síntomas de la otitis externa generalizada son picor, dolor y una secreción maloliente. Si el canal auditivo se hincha o se llena con pus y desechos, la audición empeora.

Los furúnculos producen mucho dolor. Cuando se rompen, es posible que salga del oído una pequeña cantidad de sangre y de pus.

Tratamiento
Para tratar la otitis externa generalizada, el médico primero elimina el material de desecho infectado que se encuentra en el canal mediante aspiración o con hisopos (bastoncitos con punta de algodón). Una vez que el canal auditivo está limpio, la audición suele volver a la normalidad.

Por lo general, la persona tiene que instilarse gotas de antibiótico varias veces al día durante un período máximo de una semana.

Pericondritis
La pericondritis es una infección del cartílago del oído externo.

Pueden causar pericondritis las lesiones, las picaduras de insectos o un furúnculo abierto con bisturí en el oído. El pus se acumula entre el cartílago y la capa de tejido conectivo que lo rodea (pericondrio). En ocasiones el pus interrumpe el suministro de sangre que llega al cartílago, destruyéndolo y provocando una deformación.

El médico realiza una incisión para drenar el pus, permitiendo que la sangre llegue de nuevo al cartílago.

Eccema
El eccema de oído es una inflamación de la piel del oído externo y del canal auditivo caracterizada por picor, enrojecimiento, descamación y una secreción por el oído.

Este trastorno puede producir una infección del oído externo y del canal auditivo. El tratamiento consiste en aplicar una solución que contenga acetato de aluminio (solución de Burow) directamente sobre el área. Una crema o ungüento con corticosteroide puede reducir el picor y la inflamación.

Lesiones
Una lesión, como por ejemplo un golpe violento en el oído externo, puede causar una herida entre el cartílago y la capa de tejido conectivo que lo rodea (pericondrio). Cuando la sangre se acumula en esta zona, el oído externo se convierte en una masa deformada y de color rojo púrpura. La sangre acumulada (hematoma) puede cortar el suministro de sangre que llega al cartílago, haciendo que la oreja se deforme.

Tumores
Los tumores del oído pueden ser no cancerosos (benignos) o cancerosos (malignos).

En el canal auditivo pueden formarse tumores no cancerosos, que lo bloquean y producen un exceso de cera además de una pérdida de la audición. Estos tumores pueden ser quistes sebáceos (pequeños sacos llenos de secreciones de la piel), osteomas (tumores óseos) y queloides (producción excesiva de tejido cicatricial después de una lesión). El mejor tratamiento es la eliminación del tumor. Después del tratamiento, la capacidad auditiva vuelve a la normalidad.

El ceruminoma (cáncer de las células que producen la cera del oído) se forma en el tercio externo del canal auditivo y puede extenderse. El tratamiento consiste en extirpar quirúrgicamente el cáncer y el tejido circundante.

Los cánceres de células basales y escamosas son cánceres de piel frecuentes que suelen formarse en el oído externo después de una repetida y prolongada exposición al sol. Cuando estos cánceres aparecen por primera vez, pueden tratarse con éxito extirpándolos o aplicándoles radioterapia. Los cánceres más avanzados pueden requerir la excisión quirúrgica de un área más amplia del oído externo. Cuando el cáncer ha invadido el cartílago de la oreja, la cirugía es más eficaz que la radioterapia.

Los cánceres de células basales y escamosas también pueden desarrollarse en el canal auditivo o extenderse hasta allí.

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